Cartas a Sima
Me voy a la compra con incertidumbre
Mi querida Sima, salgo a la farmacia para comprar tu medicación y me viene el recuerdo de cuando salía rauda y veloz, con el corazón en vilo pensando en que cuando volviera , mi amada Ónix, se hubiera despertado e intentado levantarse y se estuviera haciendo daño o pipí encima. Con lo limpia que siempre fue, desde el tercer día de tenerla en casa que ya hacía sus cosas en la calle, ahora al no poder levantarse y del esfuerzo se hacía pipí encima y quedaba tumbada en un charco que, evidentemente no le gustaba.
En ese momento no se me ocurrió buscar pañales para perros y me pasaba el día levantando sus 26 kg de amor e inteligencia, para limpiarla, asear su colchoneta impermeable y que pudiera seguir descansando. Verla descansando pacíficamente me devolvía paz.
Por esa época fue cuando me aficioné a ver vídeos de cámara en directo a nidos de Águilas; era primavera así que incubaron, eclosionaron y volaron los polluelos… como Ónix.
Fue mi manera de estar sin hacer ruido y dándole mi mejor energía, recuerdo a Rufus en mi regazo mirando y saliendo a ayudarla si era necesario, su presencia me alertaba.
Ahora vuelvo a salir con esa incertidumbre, tu si te levantas pero te puedes golpear el ojo a pesar de los múltiples “cucus” que tienes. Siempre me queda esa incertidumbre y esa prisa por volver a tu lado.

